En Sonetos del extraño Andrés Neuman se revela como un
poeta singular y atípico respecto a su trayectoria anterior, regalándonos quince excelentes sonetos que se articulan de forma paralelística en tres partes, la primera de ocho piezas, la segunda de seis y por último el estrambote, donde desarrolla un lúcido a la par que lúdico ejercicio de distanciamiento que paradójicamente le sirve para acercarnos a los diferentes ámbitos que constituyen su mundo.