Diario de 1926
Tengo que confesar que este libro me puso un poco nerviosa. No tenía idea de lo que me podía esperar, pero por el título, sí que esperaba algún tipo de relación de hechos de vida, o una descripción de ese año en particular. Pero lo que me encontré fue a Walser divagando, con ideas que no paran nunca de llevarte de un lugar a otro, que empieza y se olvida para ir a la siguiente. No hay una sola idea que concluya o sea una historia, anécdota, con principio y fin, son muchos principios, durante todas las 75 páginas, sin detenerse.Es como escuchar a un loco brillante soltando ideas fantásticas sin parar, pero me da cosa que nunca te da tiempo de interesarte en una, porque ya cambió de tema dos veces y sigues en la anterior.
Dice por ejemplo:
"En el seno de una familia, por cambiar de tema, en una pequeña mansarda que prepararon y dispusieron para mi aquellos a cuyo hogar me había mudado, escribí una suerte de novela sobre la que habré de decir un montón de cosas, hecho que haré, querría asegurarselo de antemano a mis lectores, sin rodeos y en pocas palabras. "
Y no vuelve a mencionar tal novela.

O cuando dice "Para volver al tema de don Giovanni..., sobre el cual he tenido ocasión de manifestarme con anterioridad" (no en este libro).

Se dirige a "el apreciado lector" y pide comprensión varias veces durante el pequeño libro por lo que dice. La verdad me deja un poco perdida, pero a la vez me resulta brillante. El tono en el que escribe, es tan lúcido, que incluso su locura toma sentido. Me hace pensar en Efrén Hernández, uno de mis autores más queridos, que su estilo es básicamente eso, como ver a una persona distraída moviéndose de un espacio a otro, aparentemente sin razón.
Porque en medio de esta locura (eso me parece, para decir la verdad, una locura) tira cosas súper bonitas, sobre lo que llama teoría de la novela, sobre el amor (la mujer ocupa un lugar importante, no una, varias, y aparecen sin parar) me gusta lo que dice sobre la música: "...la escala musical es importante, toda vez que puede utilizarse como principio de todos los tipos de música existentes, que en sus diversos perfeccionamientos terminan por separar un gran consuelo al corazón, levantar bondadosamente el ánimo a las almas abatidas y recordar a los espíritus sanos y alegres la existencia de la melancolía y del dolor;..."
Pero todo el tiempo tuve una sensación incómoda, como de estar leyendo algo que no se tendría que haber publicado, como que este libro no estaba pensado ni concluido, ni escrito conscientemente, comunica sin comunicar, y dice sin decir nada concreto en realidad. El tono en el que escribe es el que puedo reconocer de haber leído los tanners y Jacob von gunten, pero sin historia que ayude a disfrutar de su particular humor, que incluso aquí se cuela.