Pardaillan salió en busca de Fray Perfecto para seguirle los pasos, pues sabía que aquel fraile era uno de los principales agentes de Acquaviva. Excepción hecha de los iniciados en los secretos de la temible Compañía de Jesús, era quizá Pardaillan el único que conocía la verdadera personalidad del falso borracho y estaba seguro de que tenía estrechas relaciones con su jefe. Por lo tanto, siguéndole a todas parte abrigaba la esperanza de dar con el paradero del general de los jesuítas. No sabía con certeza lo que haría cuando lo descubriese; pero no dudaba de uqe haría cesar la persecución encarnizada y terrible de que su hijo era objeto.
Juan el Bravo, interviniendo en la lucha de los truhanes con Saetta descubrió lo que tanto su padre deseaba averiguar: pero Pardaillan no sabía ni podía proverlo.